El Jabalí

Es habitual oír a la gente decir "tengo ansiedad" a pesar de que en muchas ocasiones utilizamos este término de forma incorrecta, haciendo referencia a un simple episodio de intranquilidad y banalizando así su verdadero significado.

En el extremo opuesto, e igual de equivocado, nos encontramos con las personas que "padecen de los nervios" siendo este un cajón de sastre válido para cualquier dolencia, desde agitación leve hasta trastornos tan graves como el bipolar.

Pues bien, a los segundos os tranquilizaré diciéndoos que tenéis los nervios perfectamente. Si tenéis ansiedad el sistema nervioso simpático (sí, el nombre se lo pondría algún graciosillo) os funciona a las mil maravillas, ya que es el encargado de poner en marcha las temidas respuestas físicas y psicológicas que la acompañan.

Como no es cuestión de ponernos demasiado técnicos, os explicaré con un ejemplo muy gráfico qué es la ansiedad y las principales formas que adopta.

Imaginad que estáis correteando por el bosque, ajenos a toda preocupación y problema, disfrutando de una idílica tarde entre florecillas y mariposas. De repente, de entre unos matorrales, sale un jabalí de 300 kg y se os queda mirando fijamente. A no ser que seas Obélix y vayas tan tranquilo a cazar tu cena, lo más probable es que ocurran una serie de cambios en tu cuerpo.

Empieza a latirte el corazón como una locomotora, sudas, se te dilatan las pupilas, tu respiración se agita, el estómago se te revuelve, los músculos se ponen en tensión...y te invade un intenso miedo.

Para qué tanto lío?!?!? Estás activando la respuesta de lucha-huída para hacer frente al peligro que tienes delante.

Hasta ahí todo muy lógico. El cuerpo reacciona ante el peligro, qué bien, el bicho no nos matará pero... ¿qué pasa cuando esta misma respuesta física es activada por una llamada de tu madre a las 3 de la madrugada o por la idea tener que coger un vuelo al día siguiente? Tu mente está interpretando como amenazantes situaciones que no tendrían por qué serlo a priori.

Normalmente la ansiedad aparece cuando anticipamos que en el futuro, ya sea inmediato o más lejano, algo malo nos va a suceder. Tiene muchas formas de presentarse, las más frecuentes son:

  • El Ataque de Pánico: malestar intenso pero breve. Durante unos diez minutos sientes que te vas a morir irremediablemente. A todos los síntomas físicos imaginables le acompaña un miedo paralizante. Si no lo tratas empezarás a desarrollar patologías asociadas como la agorafobia o la depresión.
  • El Trastorno de Ansiedad Generalizada: todo parece preocuparte. Le das vueltas a cualquier pequeño problema ya que para ti es una amenaza más. El malestar es más leve pero sostenido en el tiempo y merma tu calidad de vida. Puede derivar en patologías físicas como dolores de cabeza o musculares, hipertensión...
  • Las Fobias: aquí el miedo se circunscribe a tener presente el objeto temido o la posibilidad de enfrentarte a él. Es la forma de ansiedad más sencilla y rápida de tratar.
  • El Trastorno Obsesivo-Compulsivo: a todos nos viene a la cabeza alguna película en la que algún "maniático" no quiere pisar las líneas en la calle o tiene que lavarse las manos mil veces al día. Este trastorno es mucho más serio que una simple manía, ya que es altamente incapacitante. Las personas que lo padecen tienen pensamientos obsesivos que les producen tal ansiedad que, para contrarrestarla, necesitan realizar una serie de rituales o compulsiones. Esto les calma a corto plazo, pero mantiene la ansiedad a medio y largo.

Así que ya sabes. Si últimamente estás más "nervioso" de lo habitual o "estresado" o cualquier otro sustituto que quieras poner aquí... lo más probable es que estés viendo jabalís donde no los hay. ¡Consúltanos para saber cómo acabar con ellos!

MerakiSalud=Psico+Fisio+Nutri!!