Empastillados

Seguro que conocéis a esta típica persona que cada vez que se va de viaje lleva un "botiquín" lleno de pastillas para un porsiacaso o que, a la mínima irritación de garganta o cefalea, ya se está tomando un cóctel de pastillas que ni los que toman en los after hours.

Para mí estas personas son como los avestruces.

¿Con cuello largo y mal humor? No, simplemente no ven el problema que puedan estar teniendo.

Antes de comenzar con mi argumentación os diré que no creo que todos los medicamentos sean malos por definición. Muchos han sido fruto de increíbles avances en la ciencia y salvan millones de vidas cada día. Otros posibilitan el llevar una vida "normal" a personas que en otros tiempos estaban condenadas a la reclusión en instituciones mentales o, en el mejor de los casos, en sus casas encerrados de por vida.

Mi cruzada es contra el abuso que nuestra sociedad hace del fármaco, considerándolo como algo cotidiano e inocuo cuando no lo es. Debería ser cuidadosamente administrado, tanto en dosis como en adecuación al problema que el paciente presenta. Os voy a dar unos ejemplos reales para que os hagáis una idea de lo que estoy hablando:

  • Chica de 19 años recién cumplidos. Su novio la ha dejado hace una semana. Ella está triste, llora, le cuesta concentrarse en sus estudios y tiene menos apetito del habitual. Acude al médico de cabecera acompañada de su preocupada madre. Le recetan antidepresivos y ansiolíticos.
  • Hombre de 70 años. Problemas con el azúcar (nada grave) y puntuales subidas de tensión. Está dispuesto a cambiar hábitos de vida ya que no le falta constancia y motivación. Acude a varios médicos. Le recetan 4 fármacos diferentes sin tan siguiera proponerle un cambio de dieta o prescribir ejercicio.
  • Chico de 22 años. Su padre acaba de fallecer en un accidente de tráfico. Estaban muy unidos. Antidepresivos, ansiolíticos e hipnóticos.
  • Mujer de 41 años. Vértigos recurrentes que suceden acompañando a momentos de estrés o problemas personales. Ansiolíticos, varios fármacos para el vértigo.

No es que me canse de daros ejemplos, es que me parece que queda claro que la medicina actual sólo se focaliza el paliar el problema cuando está instalado, no es dar las herramientas necesarias para que no siga sucediendo.

L@s médic@s de atención primaria tienen escasos o nulos conocimientos de psicología. Día tras día reciben a cientos (exagero?¿?) de personas que se sienten solas y necesitan hablar o distraerse, pero ellos tan sólo les recetan sin parar.

¿Le duele la espalda? Tome ibuprofeno (que le va a destrozar el hígado)

¿Su madre ha muerto? Anestesie su dolor (aunque luego no sea ni capaz de llorar por ella en su funeral)

¿Tienes dificultades que todos hemos superado? Si te doy una pastilla las convierto en una enfermedad (y te fastidio los receptores neuronales, ya de paso)

Alguna vez me he planteado si serán exageradas mis reflexiones en lo tocante a este tema. Pero luego recuerdo a visitadores médicos entrar con maletines a las consultas, recuerdo lo que cobran por hacer ese trabajo, recuerdo los beneficios en forma de viajes, cenas, etc. que sacan l@s profesionales de la medicina, recuerdo que la industria farmacéutica está al nivel de beneficio de la armamentística...

Y llego entonces a la conclusión de que no quieren curar porque no sale rentable, quieren una legión de enfermos crónicos de los que poder seguir enriqueciéndose a costa de lo más preciado que tiene una persona, su salud.

Si quieres que alguien se preocupe de verdad por tu bienestar recuerda que tu centro en Vigo es Meraki Salud.