Tengo miedo al avión, también tengo miedo al barco...

Nos abrochamos el cinturón en nuestro asiento del avión, por delante nos esperan unos maravillosos días de vacaciones en un lugar paradisíaco donde podremos relajarnos y desconectar del mundanal ruido... todo es alegría y planes que incluyen hamacas.

Vemos como una azafata comienza a hacer sus maniobras indicándonos dónde encontrar las salidas de emergencia, las máscaras de oxígeno y qué hacer en caso de... ¿¡¿¡despresurización de la cabina?!?!?

Pues de repente parece que lo que se está "presurizando" es nuestro corazón, que cada vez late más deprisa acompañando a nuestra agitada respiración. Las manos se aferran a los reposabrazos y con cada ruido que vamos escuchando clavamos un poco más las uñas en ellos. Para cuando el avión despega tenemos el estómago retorcido, las pulsaciones disparadas y una forma de hiperventilar que nos marea.

¿Reconocéis estos síntomas? No tienen que darse sólo con el hecho de volar, pueden producirse ante casi cualquier situación u objeto de la vida cotidiana. Si éste es vuestro caso sí, tenéis una FOBIA.

A menudo utilizamos la palabra "fobia" con demasiada ligereza, cuando lo que queremos decir es que algo nos disgusta o le tenemos cierto miedo. Las fobias no son más que una expresión de ansiedad ante algo específico.

Aquí os dejo los puntos que diferencian un miedo de una fobia (no lo digo yo, lo dice el DSM, que es la fuente de la sabiduría para nosotros los psicólogos):

  1. Miedo o ansiedad intensa por un objeto o situación específica (p. ej., volar, alturas, animales, administración de una inyección, ver sangre).
    En los niños, el miedo o la ansiedad se puede expresar con llanto, rabietas, quedarse paralizados o aferrarse.
  2. El objeto o la situación fóbica se evita o resiste activamente con miedo o ansiedad inmediata.
  3. El objeto o la situación fóbica se evita o resiste activamente con miedo o ansiedad intensa.
  4. El miedo o la ansiedad es desproporcionado al peligro real que plantea el objeto o situación específica y al contexto sociocultural (los accidentes de avión, en el ejemplo que os pongo al principio, son en realidad muy poco frecuentes)
  5. El miedo o la ansiedad o la evitación es persistente, y dura típicamente seis o más meses.
  6. El miedo o la ansiedad o la evitación causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento (imaginaos que vivís en Madrid y le tenéis fobia a las estatuas...vaya rodeos tendríais que dar para llegar a cualquier sitio).
  7. La alteración no se explica mejor por los síntomas de otro trastorno mental, como el miedo, la ansiedad y la evitación de situaciones asociadas a síntomas tipo pánico u otros síntomas incapacitantes (como la agorafobia); objetos o situaciones relacionados con obsesiones (como en el trastorno obsesivo-compulsivo); recuerdo de sucesos traumáticos (como en el trastorno de estrés postraumático); dejar el hogar o separación de las figuras de apego (como en el trastorno de ansiedad por separación); o situaciones sociales (como en el trastorno de ansiedad social).

Fuente: https://clinicadeansiedad.com/problemas/fobias-especificas/sintomas-de-las-fobias-especificas-criterios-diagnosticos-segun-las-clasificaciones-internacionales/

Vaya panorama se nos presenta, ¿verdad? Pues no os creáis, curiosamente las fobias son de los problemas más sencillos de tratar. Aunque sean muy molestas basta con exponerse al objeto de la fobia y paulatinamente irán desapareciendo.

Eso sí, siempre mejor bajo la supervisión de un@ profesional, porque si no se pueden condicionar más fuertemente y hacer más intensas. ¡Y eso no es lo que buscamos!

Para superar tus miedo, fobias y demás ansiedades tengan la forma que tengan no dudes en ponerte en contacto con tu psicólogo en Vigo, con Meraki Salud.